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martes, 15 de noviembre de 2011

La cuna del mundo


Y al despertar, sus alas se habían transformado en semilla.
Y en mi vientre vimos nacer el mundo

viernes, 11 de noviembre de 2011

Volviendo


Que es gerundio

miércoles, 26 de enero de 2011

Veinticuatro fotogramas por segundo












La vida con él era una sucesión de fotografías. Fotogramas escamoteados al tiempo. Entre ellas ocupaba una posición relevante una de pinares costeros y largas playas. De esas que te hacen pensar que todo el mundo es una delgada franja, una fina línea entre la arena y el mar. Y en esas fotografías, chincheteadas al tablón de anuncios de los sueños, aparecían ellos, sonrientes, mirando a la cámara. Aparecían en diferentes situaciones: tomando el aperitivo una mañana soleada de primavera, en un alto en el camino sobre una bicicleta, en mitad de una anécdota que había desatado sus risas, nariz manchada de helado en aquel lugar donde se vieron por primera vez, vista nocturna sin flash en un chiringuito playero, morenos, de blanco.















Ella rozaba cada instantánea con la mirada, al cerrar los ojos, y añadía una nueva, cada día. Hasta que un día no quedó espacio vacío en el corcho para agregar más. Aquello fue una fuerte sacudida que le permitió reparar en lo estático de la experiencia. Así que, sin pensárselo, hizo la maleta y puso su coche rumbo a Las Landas. Allí, los fotogramas se sucedieron uno tras otro a veinticuatro imágenes por segundo. Y aquello que estaba por venir, se convirtió en una realidad en movimiento.


Porque me estremezco cada vez que pienso que entre nosotros, lo bueno, aún está por venir.


domingo, 3 de octubre de 2010

Embajadora espacial



Hace algunos días saltó la noticia de que la ONU había nombrado a una astrofísica embajadora para asuntos extraterrestres. Una interlocutora ante una eventual visita de representantes de otro planeta. A mí este hecho me hizo volver a una infancia de búsqueda de ovnis y peceras convertidas en cascos de astronauta. La noticia explicaba que el descubrimiento en los últimos años de numerosos sistemas planetarios como el solar, permite albergar, cada vez más, esperanzas de que exista vida en uno de ellos. Por eso, se hacía necesaria la figura de un embajador espacial que se encargara de dialogar con posibles futuras exo-visitas.

¡Qué previsora la ONU! Me parecía que este gesto iba en contra de la dinámica habitual del organismo internacional, que suele tomar sus decisiones una vez que ya han sucedido los hechos que las motivan. Pensaba yo: si me lo curro desde hoy, quizá pueda ser una futura embajadora para visitantes extraterrestres. Me imaginaba en plan reina Amidala, flotando en una plataforma en medio de un macroanfiteatro lleno de especímenes de todo tipo. Sonreí e incluso esa noche soñé con un escenario a la altura de las películas de Lucas.

Al día siguiente, la realidad me trajo a este planeta y la lectura del periódico me quitó la ilusión de mi futuro trabajo: todo había sido un bulo que había surgido de un medio de prestigio. Por la noche, me tragué las dos trilogías de La Guerra de las Galaxias y volví a soñar con que iba tocada como la Dama de Elche y que mi hermano se llamaba Luck. Menos mal que nos queda el cine para soñar porque las instituciones internacionales no ayudan nada. En fin.


viernes, 28 de mayo de 2010

Mantra





A veces olvidamos que el centro de gravedad está dentro de nosotros mismos. Entonces nos convertimos en presa fácil de especuladores de almas y nos desperdiciamos en vidas que no son nuestras. Al darme cuenta de tal despiste, me senté muy seria a realizar cálculos matemáticos complejos. Plagados de tensores y de integrales tridimensionales, me precipitaron por la geometría diferencial absoluta y la mecánica de fractura. Anoche, por fin, obtuve el vector único que buscaba. Fue fácil; sólo tuve que ver mi ombligo reflejado en el espejo de tus ojos.

Ahora pienso que no merece la pena,
arriesgarme traerá más problemas.
Así que elijo
lo que tengo más cerca.
Por lo menos tendré la certeza
de que existo,
de que puedo decidir,
de que elijo por mí,
sólo por mí.

En vez de aceptar lo que viene de fuera,
en lugar de contar lo que queda,
desde ahora hasta el día en que me muera
por lo menos cabrá la sorpresa.
Algo nuevo,
algo aún por descubrir,
algo dentro de mí,
dentro de mí.

Cuánto tiempo he perdido ahí afuera,
cuanto por descubrir en mi cabeza.
Es tan vasto
que da casi pereza.
Casi pienso que no tengo fuerzas
para hacerlo
y encontrar dentro de mí
algo nuevo.
La copa de Europa. Una semana en el motor de un autobus. Los Planetas

martes, 18 de mayo de 2010

Esperanzas



Tulsa. Te Ofrecí. Espera la Pálida

Las esperanzas, como las chinchetas, necesitan de un corcho en el que clavarse


lunes, 3 de mayo de 2010

Nanosegundo




¡Busquemos la esperanza en el infortunio, impasibles al desaliento!


viernes, 6 de febrero de 2009

Alamut


Es en el calor de la noche (¡qué buena película!) en el que me refugio para, desde esta atalaya, saciar mi necesidad de comunicarme. Quizá a nadie importe. Bueno, me importa a mí. Y aunque estas palabras sean sonidos que se pierden en el viento del desierto, no dejaré de pronunciarlas. Por ello, utilizando las palabras que utiliza Amin Maalouf en Samarcanda, os describo el sitio que soy:

Alamut: una fortaleza sobre un peñasco de seis mil pies de altitud; un paisaje de montes pelados, lagos olvidados, precipicios cortados a pico, desfiladeros sin salida. El ejercito más numeroso no podría acceder a ella más que en fila india. Las más potentes catapultas no podrían ni rozar sus murallas.
Entre las montañas reina el Xah-Rud, llamado el "río loco", que en primavera, con el deshielo de las nieves de Elburz, crece y se acelera, arrancando a su paso árboles y piedras. ¡Ay del que ose acercarse! ¡Ay de la tropa que se atreva a acampar en sus orillas!
Del río, de los lagos, sube cada noche una densa y algodonosa bruma que escala el farallón y se detiene a medio camino. Para los que allí viven, el castillo de Alamut se convierte entonces en una isla en un océano de nubes. Visto desde abajo es una guarida de genios. El el dialecto local Alamut significa "la lección del águila"....