miércoles, 26 de enero de 2011

Veinticuatro fotogramas por segundo












La vida con él era una sucesión de fotografías. Fotogramas escamoteados al tiempo. Entre ellas ocupaba una posición relevante una de pinares costeros y largas playas. De esas que te hacen pensar que todo el mundo es una delgada franja, una fina línea entre la arena y el mar. Y en esas fotografías, chincheteadas al tablón de anuncios de los sueños, aparecían ellos, sonrientes, mirando a la cámara. Aparecían en diferentes situaciones: tomando el aperitivo una mañana soleada de primavera, en un alto en el camino sobre una bicicleta, en mitad de una anécdota que había desatado sus risas, nariz manchada de helado en aquel lugar donde se vieron por primera vez, vista nocturna sin flash en un chiringuito playero, morenos, de blanco.















Ella rozaba cada instantánea con la mirada, al cerrar los ojos, y añadía una nueva, cada día. Hasta que un día no quedó espacio vacío en el corcho para agregar más. Aquello fue una fuerte sacudida que le permitió reparar en lo estático de la experiencia. Así que, sin pensárselo, hizo la maleta y puso su coche rumbo a Las Landas. Allí, los fotogramas se sucedieron uno tras otro a veinticuatro imágenes por segundo. Y aquello que estaba por venir, se convirtió en una realidad en movimiento.


Porque me estremezco cada vez que pienso que entre nosotros, lo bueno, aún está por venir.


7 comentarios:

Rochitas dijo...

QUE FRASES. ME REFIERO A LAS FINALES...
BASTA DE COLECCIONAR IMAGENES ESTATICAS QUE NOS ANCLAN A UN PASADO YA INEXISTENTE, Y SI MIREMOS DE CARA AL FUTURO A ESA REALIDAD EN MOVIMIENTO.

Alamut dijo...

Bien visto, Rochitas... el pasado como una fotrografía estática, el futuro como un film.
Besos

Miguel dijo...

Nunca hay que dejar en el olvido las imágenes del pasado, pero no nos podemos quedar en el recuerdo de lo que fue. Porque si paras, muere lo vivido.
Me gusta la idea de un futuro que es presente en movimiento.
Y la última frase... Para recordar y subrayar.
Gracias por el texto.
Besos.

mariajesusparadela dijo...

Siempre, aun a mi edad, hay que pensar que lo bueno está aun por venir. ¿cómo viviríamos si no?

Miguel dijo...

He vuelto a ver tu entrada, y cada vez me gusta más.
Un beso

J. dijo...

A veces yo también tengo esa sensación, la de estar en una peli cuando voy conduciendo. Muy chulo el texto. Muy, muy chulo.

Alamut dijo...

Miguel: la última frase es la esencia de todo, el motor de la máquina de proyección. Veo que te ha gustado, sí.
Besos

Mª Jesús: dulce esperanza mía, que decía alaguien el en Quijote. Hay que saber mirando hacia delante, siempre.
Besos

J.: sí, yo tengo la misma sensación muchas veces. Esa sensación de ir en el coche y ser el observador perfecto, el que es ajeno a todo, incluso al principio de incertidumbre de Heisemberg ... A mí me gusta muchísimo.
Gracias por tu comentario, me alegra mucho que te haya gustado.
Besos