martes, 28 de septiembre de 2010

Síndrome vacacional



Al volver, nada ha cambiado. Los problemas nos esperan a la vuelta de la manecilla que marca los segundos. Sin embargo algo nos ha picado. Algo nos ha infestado por dentro y rebosamos otra manera de ver las cosas. El descanso, la vida fuera de lo que es nuestra vida -paradoja-, nos renueva la mirada y al volver, nada está en su sitio. Todo es nuevo, todo es a estrenar. No sé lo que durará pero yo he desmontado el reloj de la rutina pieza por pieza y con una tranquilidad recuperada, intento montarlo de nuevo para que retrase tanto que no me permita perder esta nueva serenidad.


8 comentarios:

mariajesusparadela dijo...

Para conseguirlo, tendrás que reiniciarlo cada día.

Alamut dijo...

Con mucha paciencia, sí. ¡Estoy dispuesta!
Besos Mª Jesús

Rochitas dijo...

que no sea espejismo y si sabiduria ya adquirida ;)

40añera dijo...

Bueno paciencia y poco a poco a retomar lentamente la rutina
Un beso

Alamut dijo...

¡Noooo! 40añera... Yo lo que no quiero es volver a la rutina....

eloy dijo...

Conozco esa sensación. Pero no dura mucho, ¿dos semanas, más o menos?
Estaría bien desmontar más a menudo ese reloj de la rutina. Yo para prevenir nunca he usado reloj, aun así la rutina me acecha.

Feliz retorno

mariajesusparadela dijo...

Para romper la rutina Faustino I, cosecha de 1994. Y si no hay, también vale "Faustino de autor".
Menos que eso, ni hablar.
Y, estás invitada.

Alamut dijo...

Gracias Eloy. No Sé, creo que este año es distinto. Creo que esta serenidad me va a durar mucho mucho. Debe ser por los acontecimientos de la primera parte del año, que quedan tan lejos.
Gracias por passarte por aquí